En respuesta al llamado de san Juan Pablo II a una mayor comprensión y devoción hacia el Sudario de Turín, esta exhibición busca profundizar el encuentro del peregrino con el misterio del Santo Sudario, el probable sudario de Jesús al que se hace referencia en las Sagradas Escrituras. La exhibición también alienta a los peregrinos al arrepentimiento y a la conversión durante la temporada de Cuaresma:
“Además, quien se acerca al Sudario es consciente de que no sostiene en sí mismo el corazón de la gente, sino que remite a Aquel a cuyo servicio lo puso la Providencia amorosa del Padre. Por tanto, es justo alimentar la conciencia del precioso valor de esta imagen, que todos ven y nadie, por ahora, logra explicar. Para toda persona reflexiva es motivo de consideraciones profundas, que pueden llegar a comprometer su vida. Así, el Sudario constituye un signo verdaderamente singular que remite a Jesús, la Palabra verdadera del Padre, e invita a conformar la propia vida a la de Aquel que se entregó a sí mismo por nosotros”. San Juan Pablo II, discurso en la Catedral de Turín ante el Sudario (mayo de 1998)
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Siguiendo el movimiento del Sudario en la historia, la exhibición explora lo que el Sudario revela sobre la salvación, basándose tanto en las Sagradas Escrituras como en la investigación científica. La exhibición también incluye una réplica del Sudario de Turín en préstamo de la Exhibición Nacional del Sudario de Turín, una escultura titulada El Signo que representa una imagen tridimensional del tamaño real del Hombre del Sudario, más de 40 paneles de galería que contienen imágenes y texto, y recursos de oración.
La enseñanza de san Juan Pablo II sobre el Sudario de Turín ilustra su enfoque seguro para investigar los antiguos misterios a la luz tanto de la fe como de la razón. Durante su visita de 1998, dijo:
“[La Iglesia] encomienda a los científicos la tarea de continuar investigando para encontrar respuestas adecuadas a los interrogantes relacionados con este lienzo que, según la tradición, envolvió el cuerpo de nuestro Redentor cuando fue depuesto de la cruz. La Iglesia los exhorta a afrontar el estudio del Sudario sin posiciones preestablecidas, que den por descontado resultados que no son tales; los invita a actuar con libertad interior y atento respeto, tanto en lo que respecta a la metodología científica como a la sensibilidad de los creyentes”.
Como un ejemplo del llamado de san Juan Pablo II a la investigación sobre el Sudario, la exhibición presenta la investigación actual de Gilbert Lavoie, MD, un experto médico en el estudio del Sudario y autor de El Sudario de Jesús: Y El Signo que Juan Ingeniosamente Ocultó. El Dr. Lavoie explica “El Jesús elevado, levantado, el resultado de un viaje médico forense visual, desbloquea el misterio del manto fúnebre que nos dejó Dios. Cuando se relaciona el hombre levantado del Sudario con el Evangelio de Juan, se revelan muchos nuevos conocimientos. Esta es la asombrosa historia de Juan sobre cómo Dios se comunica visualmente con la humanidad mediante el Sudario de su Hijo, contándonos lo real que Él es y cuánto nos ama”. El Dr. Lavoie colaboró con el internacionalmente reconocido escultor Pablo Eduardo para crear una escultura, El Signo, basada en las observaciones científicas del Dr. Lavoie de la imagen del Sudario y se incluye en la exhibición del Santuario.
Arrepentimiento, conversión y misericordia durante la Cuaresma
San Juan Pablo II observó durante su visita de 1998:
“La contemplación de ese Cuerpo torturado ayuda al hombre contemporáneo a liberarse de la superficialidad y del egoísmo con los que, muy a menudo, considera el amor y el pecado. El Sudario, haciéndose eco de la palabra de Dios y de siglos de conciencia cristiana, susurra: cree en el amor de Dios, el mayor tesoro dado a la humanidad, y huye del pecado, la mayor desgracia de la historia”.
De acuerdo con la súplica de nuestro Patrón por la conversión a la luz del amor sacrificado de Cristo, la exhibición muestra cómo el cuerpo humano puede expresar el amor más radical y, especialmente durante la Cuaresma, el poder del sufrimiento redentor. El Sudario nos conecta con el regalo más amoroso de Dios a la humanidad: La salvífica crucifixión y resurrección de Jesús. Esperamos sinceramente que a través de esta exhibición nuestros peregrinos puedan experimentar la misericordia de Dios durante la Cuaresma.
La exhibición “¡Señor, no me podrías amar más! San Juan Pablo II y el Sudario de Turín” abre el Miércoles de Ceniza, se extiende hasta el Domingo de Pascua y estará disponible tanto en inglés como en español. Visite nuestra página de eventos para ver conferencias sobre el Sudario de Turín.